Todas las grandes revoluciones tecnológicas han sido, ante todo, grandes transformaciones del conocimiento. Y la transición energética no es una excepción. Hoy el contexto geopolítico apremia a Europa a acelerar su descarbonización y a fortalecer su autonomía estratégica impulsando recursos renovables y autóctonos como el hidrógeno verde. Contar con el mejor talento es vital para hacer posible una transformación de esta magnitud.
Para ello, en el sector de la energía necesitamos nuevas capacidades profesionales, las llamadas green skills: competencias técnicas vinculadas a las energías renovables y habilidades transversales para trabajar en entornos complejos, colaborativos y altamente tecnológicos y digitales. En este contexto, el aprendizaje continuo —el llamado lifelong learning— adquiere un papel central.
En Enagás siempre hemos estado comprometidos con esta visión. Hace 17 años abrimos las puertas de nuestra Escuela de Formación, que se convirtió en mucho más que un lugar para aprender: un punto de intercambio de experiencias y de construcción de una cultura corporativa. Conscientes de que la descarbonización nos obliga a prepararnos para un entorno cada vez más exigente y cambiante, hace un año dimos un paso más allá y pusimos en marcha la Universidad Corporativa de Enagás (UCE), que ocupa un lugar destacado en este número de Azul y Verde.
El pasado mes de abril celebramos su primer aniversario en un acto con el Secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades en el que pudimos compartir los progresos hechos en estos doce primeros meses y cómo la UCE se está consolidando como un punto de encuentro relevante entre el ecosistema del conocimiento, tecnológico e industrial.
Preparar a la compañía para el futuro implica también trabajar de forma más ágil, eficiente y competitiva y nuestro Plan de Transformación Digital constituye la principal palanca para ello. En particular la Inteligencia Artificial, durante décadas una promesa de futuro, ya está abriendo nuevas posibilidades para mejorar procesos, apoyar la toma de decisiones y aumentar la eficiencia de nuestras operaciones.
La tecnología amplía nuestras capacidades, pero son las personas, trabajando en equipo, las que convierten esas posibilidades en progreso. Un buen ejemplo es la iniciativa que ha puesto en marcha la dirección general Financiera, FinancIA, para desarrollar soluciones de IA de manera colectiva, que ya está cambiando el modo de trabajo de sus equipos.
En definitiva, la clave está en el talento. A lo largo de nuestros más de 50 años de historia, en Enagás siempre hemos sabido evolucionar para responder a los desafíos de cada momento, y estoy convencido de que continuaremos haciéndolo. Para ello, será fundamental seguir fortaleciendo una cultura basada en el aprendizaje, la innovación y la colaboración, que nos permita anticiparnos a los cambios y estar preparados con solidez para los retos que tenemos por delante.

Antonio Llardén
Presidente de Enagás